El viaje se nos hizo eterno por las dos horas de avión, el autobús del aeropuerto a Puerto Iguazú (Argetina), el autobús hasta la frontera de Brasil y el autobús hasta Foz do Iguaçu (Brasil), donde estaba nuestro albergue. Cada vez que quieres cruzar la frontera tienes que bajarte del autobús en la frontera argentina para que te sellen la salida, volverte a montar en el autobús (te espera) hasta la frontera brasileña, bajarte, rellenar un papel, que te sellen la entrada y esperar al siguiente autobús para continuar el camino. Igual para cruzar en el otro sentido. Es un rollo, pero ahora tenemos el pasaporte (más) lleno de souvenirs.
Menos mal que en el albergue nos estaba esperando una piscinita que nos dio la vida. Junto a la piscina había un bar del que podías coger refrescos y cervezas bien fresquitas. Cuando estaba Eddie el barman, le podías pedir que te preparase una caipirinha. Todo un lujo. Después del bañito en la piscina fuimos a cenar a un restaurante tipo rodizio, en el que nos pusimos las botas por 15 reales (unos 6'30€).
El jueves madrugamos para ir a ver el lado brasileño de las cataratas de Iguazú. Desde este lado hay una vista más panorámica de las cataratas, mientras que en el lado argentino te acercas más.
La primera vista de las cataratas nos dejó impresionados. Lo primero que se me pasó por la cabeza es lo enormes que son y la cantidad de agua que cae cada segundo. Imagino que por la noche cerrarán el grifo, porque si no, es impoasible que haya tanta agua.
El parque se recorre andando por un camino y unas pasarelas. Hay muchísimas mariposas (algunas del tamaño de un puño), pájaros exóticos, coatíes, bichos raros (vimos un cienpiés)... Para quien sea tan inculto de no saber lo que es un coatí, aclaro que es un mamífero que parece una mezcla entre un gato y un mapache, y que se alimenta de pollos de goma:
Bueno, para ser sinceros, nosotros tuvimos que mirar en un libro de la tienda de souvenirs cómo se llamaba tan extraño animal. Ya hemos aprendido algo.
Al final del recorrido se llega a una pasarela que se mete dentro de la catarata. Verlo desde dentro es aún más impresionante, amén de dejarte completamente empapado. Aquí podéis ver un vídeo que grabó Miguel:
A la salida de las cataratas (el lado brasileño se ve en 2-3 horas), fuimos a ver el Parque das Aves. DIsfrutamos como niños viendo de cerca loros multicolores, tucanes, papagayos, cotorras, flamencos... He de decir, por si os cruzáis con uno alguna vez, que los tucanes son muy bonitos pero son extremadamente peligrosos. En esta foto se me puede ver atacado por un tucán atropófago:
El propio Pollo también sufrió el ataque del tucán:
Había también un sitio lleno de mariposas y colibríes. Estuvimos un buen rato intentando cazar alguno hasta que conseguimos alguna foto decente:
Aquí se me puede ver con mis dos pájaros favoritos:
Y aquí con una amiguita que hice:
De vuelta al albergue volvimos a sacarle partido a la piscina y salimos a cenar la supuestamente típica picanha. Después estuvimos en el bar del albergue charlando con otros viajeros de todo el mundo hasta que nos pudo el sueño.
Al día siguiente fuimos al lado argentino de las cataratas. Debo reconocer que ir a Iguazú en Viernes Santo fue un tremendo error. Salimos del albergue a las 9:00 y entramos al parque a las 11:45. Había un atasco de 5 km para llegar a la entrada. Incluso nos bajamos del autobús a falta de un kilómetro y pico porque era más rápido ir andando. Una vez dentro, la cosa tampoco mejoró. Hay que coger unos trenes para llegar a las distintas partes del parque y había unas colas gigantescas, por lo que perdimos mucho tiempo. Después, en las pasarelas, aquello parecía el metro de Tokio.
Lamentablemente no lo disfrutamos tanto como el lado brasileño, aunque es cierto que las vistas son impresionantes. Queríamos haber montado a unas lanchas que te llevan a la base de las cataratas, pero estaban todos los billetes vendidos. Lo que sí hicimos fue acercarnos a una caída de agua. Aquello parecía una ducha. No se oía casi lo que te decía de al lado del estruendo que provoca el agua. Esta vez sí que nos mojamos de verdad. No hay fotos porque sacar la cámara era un sucidio.
Volvimos al albergue agotados de pelear con la gente y el calor asfixiante. Salimos a cenar y volvimos para tomar una cervecita tumbado en una hamaca del albergue. ¡Qué dura la vida del turista!
El sábado teníamos el avión por la tarde, por lo que dedicamos la mañana a bañarnos en la piscina, tomar cervezas y ver por internet el Real Madrid - Estudiantes, que no sé cómo quedó...
Nos llevó dos horas llegar desde Foz do Iguaçu (Brasil) a Puerto Iguazú (Argentina) por la cantidad de gente que había en la frontera, pero conseguimos llegar a tiempo a coger el avión a Buenos Aires.
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4 comentarios:
Buena barba ... y buenas tetas, si señor, veo que te has cuidado como corresponde :).
Que te den.
Lo digo en serio. Ya era hora de que probarás a dejarte barba de tio guay... y lo de las tetas... pues oye, que te quiten lo bailado. Tampoco yo soy el más indicado para sacar el tema.
Para quien sea tan inculto de no saber lo que es un coatí.....
Una frase un poco fuerte creo yo, no todos conocemos todas las especies de animales que existen, creo que has hablado tu mismo desde la incultura, poruqe la verdad, si conocieramos todos los animales que existen en el mundo seriamos como dioses. no crees ?
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