Después de tres horas de viaje por el paisaje más monótono de la faz de la Tierra, llegamos a nuestro destino. El pueblo está situado a la entrada del Parque Nacional de los Glaciares Norte. El Chaltén se caracteriza por ser cabecera de alguna de las rutas de trekking más populares y por estar lleno de turistas israelitas. No tenemos idea de por qué hay tantos.
Nos recibió una molesta lluvia, así que tras una visita técnica a la farmacia del pueblo para curar las primeras heridas de guerra y de que una niña y su madre me vieran luciendo calzoncillos en plena calle (sé que esto suena mal, pero tiene su explicación), nos compramos unas empanadas y nos las comimos en el albergue.
Cuando la lluvia remitió, nos lanzamos a andar hacia la Laguna Torre. Era un camino de 11 km hasta la laguna y tardamos unas tres horas. El premio era un paisaje precioso de un glaciar terminando en la laguna, en la que se reflejaban como en un espejo las montañas que la rodeaban. Muy bonito. Lo peor fue la vuelta, que se nos hizo eterna. Llegamos hechos polvo, también por la paliza que nos habíamos dado los días anteriores.
Después de cenar un merecido cacho de carne, conseguí convencer a Miguel para acercarnos a ver qué se cocinaba en la fiesta del trekking que habían montado en el gimnasio del pueblo. Estuvimos un rato viendo un concierto de un grupo de la región, que nos deleitó con las mejores piezas de la música andina. Allí la gente estaba muy animada y coreaba las canciones. Yo sólo identifiqué la de El cóndor pasa y otra que creo que ha versionado King África. A pesar del ambiente jubiloso, a eso de la media noche, el cansancio nos pudo y nos retiramos honrosamente a dormir.
A la mañana siguiente quisimos aprovechar las horas que teníamos hasta la salida del autobús yendo a visitar la cascada Chorrillo del Salto. Estuvo bien, y además aparecieron un montón de loros patagónicos al lado del camino, para alegría de Miguel, que llevaba un rato encaprichado con ver loros.
El autobús nos llevó directamente al aeropuerto de El Calafate, donde teníamos que esperar 3:20 horas hasta la salida del vuelo a Bariloche. Encima, como viene siendo habitual, el vuelo de Aerolíneas Argentinas se retrasó una hora más. Por lo menos esta vez nos pusieron en una fila con ventana de verdad y no una pintada como la vez anterior...

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