sábado, 19 de septiembre de 2009

El hotel cápsula de Osaka

Ayer debía abandonar Kyoto después de cuatro días (incluyendo la visita a Nara), pero antes de coger el tren a Osaka, di un último paseo por la ciudad. Andando, andando, llegué a la puerta del castillo. El día que fui estaba cerrado y aunque no tenía muchas ganas de hacer visitas culturales, me decidí a entrar. No es que la visita sea gran cosa, pero hay unos relieves en madera alucinantes. Dentro no dejan hacer fotos, así que os tendréis que conformar con ver los jardines:


A la vuelta del paseo me metí en el último templo de Kyoto. De verdad que ya estaba harto, pero sindo patrimonio de la humanidad (como todo por aquí) y gratis, me dio no sé qué no entrar.


Recogí los bártulos del albergue y me monté en el tren, rumbo a Osaka. El trayecto es muy corto. En el tren bala apenas se tarda 14 minutos entre las dos ciudades.

En Osaka no tenía dónde dormir porque todos los albergues a los que había llamado estaban llenos. Quería probar uno de esos hoteles cápsula, y como hay uno cerca de la zona animada de Osaka, decidí probar suerte. Afortunadamente había camas libres, me registré y empecé a investigar cómo funcionan este tipo de hoteles.


En primer lugar te obligan a dejar todas tus cosas en una taquilla, ya que no se permite llevar nada a las habitaciones. Esto es lo más incómodo, sobre todo porque mi mochila cabe en la taquilla a duras penas.

Pero por lo demás el hotel está muy bien. En la taquilla te dejan una especie de pijama que te tienes que poner para estar en el hotel. En el sótano hay unos baños japoneses, con jacuzzi y sauna. Era justo lo que mi maltrecho cuerpo necesitaba después de dos semanas de patearme medio Japón. Fue en una sauna a 80ºC, viendo un episodio de Shin-Chan en la tele, rodeado de japoneses viejos desnudos, cuando mi mente entró en simbiosis con este extraño país. Al salir de la sauna hay una sala parecida al camerino de los actores, con secador de pelo, lociones de todo tipo, gel fijador, máquinas de masaje... Yo pasé de eso y me fui directo a la sala de los sillones, en la que te puedes echar una siestecita viendo la tele.

La cápsula en sí no es tan pequeña como pensamos. Debe de medir al menos 1 x 1 x 2 metros. De hecho, hay más sitio que si duermes en el piso de abajo de una litera. Además, como no llevas nada más que el pijama, nada te estorba. Como se ve en la foto de abajo, tiene hasta tele. La caja que hay debajo es para echar monedas para el porno.


Por la noche fui a cenar a un buffet libre de sushi. Aunque me puse morado, creo que no merece la pena porque el sushi no es tan bueno como el de los sushi bar normales. Al salir me di un paseo para bajar la cena y me encontré con un grupo de españoles que están trabajando en Japón. Amablemente me invitaron a unirme a su grupo, así que me fui con ellos a una discoteca que se llama Pure. Estuvo divertido, pero era un sitio bastante para guiris. A ver si esta noche voy a un sitio más japonés.

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